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lunes, 14 de mayo de 2012

Monterroso

Consciencia


A la estudiante de Medicina Monterroso se le antojó factible la existencia de seres más diminutos que los virus.
Se descubrirían, maginó, cuando la sensibilidad de los microscopios cuánticos se acrecentara hasta lo inimaginable.
La intuición de Monterroso se confirmó por otra vía y con otro resultado.Tuvo noticia de la existencia de los seres inorgánicos.
Seres incorpóreos con conciencia y hambrientos de energía. Algunos de ellos parasitan al ser humano.
Toman nuestra energía y nos dan su mente.

A Monterroso le resultó imposible tomar una muestra (¿cómo?) del ser inorgánico (¿qué?) para escrutarla mediante el microscopio más avanzado.

No le quedó otra.
Combatir.
Luchó como guerrera contra los inorgánicos, los parásitos foráneos instalados como mente en su propio ser.

Monterroso puso a dieta al inorgánico.
Dióle silencio interior en raciones enormes hasta que, aburridos, los parásitos huyeron en busca de otras energías nutritivas.

Comprobó en su propio ser, sin microscopio, la certidumbre de la huida.
Su vacío mental era la prueba fehaciente.
Vacío.
Fue una experiencia ajena a la ciencia.

1 comentario:

  1. Muy buena la Monterroso. La dieta del silencio es ayuno para el mundo...

    Adolf

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